Midori Sangoumi
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Biography: Midori Sangoumi conocida por su papel en Hokuô kojirase nikki (2022), Raitoningu ritânzu: Fainaru fantajî XIII (2013) y RD: Sennô chôsashitsu (2008).
Director:Nomore Mudan Seisei AI (2024) Actress:Hokuô kojirase nikki (2022) Raitoningu ritânzu: Fainaru fantajî XIII (2013) as Additional Voices Stitch! (2008) as Piko’s mom Sukippu bîto! (2008) as Okami RD: Sennô chôsashitsu (2008) as Sashima Little Charo (2008) as Minerva Editor:Nomore Mudan Seisei AI (2024)

Midori Sangoumi (瑚海みどり) es una actriz, actriz de voz (seiyū), guionista y directora de cine japonesa. Su trabajo como cineasta ha destacado por abordar temas como la neurodiversidad, el síndrome de Asperger y las vivencias de las mujeres de mediana edad en la sociedad japonesa contemporánea.


Nacida en 1972 en la prefectura de Kanagawa, Japón, Sangoumi comenzó su carrera artística en el teatro. Tras incursionar brevemente en espectáculos de variedades por consejo de terceros, decidió apartarse temporalmente de la actuación. Paralelamente a sus participaciones como actriz de voz e intérprete en producciones independientes, al llegar a la mediana edad experimentó la falta de papeles complejos y relevantes para mujeres de su generación en el cine japonés tradicional.

Como actriz recientemente ha participado en los filmes 河童の女 (2020, en inglés: A Tale of the Riverside), メンドウな人々 (2023) y Almost People (2023).

Antes y durante su consolidación como directora y guionista de cine, Midori Sangoumi ha desarrollado una extensa trayectoria como actriz de voz (seiyū), especializándose fundamentalmente en el doblaje al japonés (fukikae) de series y largometrajes occidentales, entre los que podemos mencionar, a modo de ejemplo:

También ha participado en series y proyectos de animación, como Skip Beat! (2008) y Stitch! (2008–2015), así como en videojuegos, como Tropico 5 y Minecraft.

Aproximadamente quince años antes de su debut como directora de largometrajes, colaboradores del entorno actoral le señalaron que presentaba ciertos rasgos compatibles con el síndrome de Asperger o neurodivergencia, una inquietud que Sangoumi conservó como tema de reflexión a lo largo de los años.

Alrededor de 2018 o 2019, sufrió un grave accidente en bicicleta en el que se fracturó el cráneo. Este suceso la llevó a reevaluar sus metas vitales y a tomar la determinación de escribir y dirigir sus propias obras para no depender de personajes asignados por terceros. En 2020 ingresó a la escuela de cine Film School of Tokyo (映画美学校) para formarse en realización cinematográfica.

Primeros cortometrajes (2020–2021):

  • Visconti ni Aitakute (『ヴィスコンティに会いたくて』, 2020): Cortometraje de 17 minutos donde ejerció como guionista, directora, editora y protagonista, abordando la determinación de una directora de cine independiente de mediana edad.
  • Hashi no Shita de (『橋の下で』, 2021): Cortometraje de 17 minutos que le valió el Premio Especial del Jurado en la categoría Take One del 34º Festival Internacional de Cine de Tokio (TIFF).

Debut en el largometraje: 99% Cloudy… Always (2023):

  • A los 50 años, Sangoumi impulsó de forma independiente la producción, escritura, montaje, dirección y protagonismo de su primer largometraje, 99% Cloudy… Always (99%、いつも曇り). En él interpreta a Kazuha Kusunoki, una mujer de 45 años con tendencias del espectro autista/Asperger que enfrenta las expectativas sociales, los dilemas en torno a la maternidad y la adopción, y el distanciamiento con su esposo Daichi (interpretado por Satoshi Nikaido). La cinta, basada en parte en sus propias vivencias y reflexiones, fue producida bajo el sello 35 Films Parks.

El aporte de Midori Sangoumi a la representación del autismo en el cine, particularmente a través de su largometraje 99% Cloudy… Always (2023), es significativo y novedoso dentro del panorama cinematográfico japonés. Su contribución se puede analizar en cinco ejes clave:

Sangoumi asumió simultáneamente los roles de guionista, directora, editora y actriz principal. Su motivación para realizar la película surgió de sus propias reflexiones sobre sus tendencias dentro del espectro autista (como una marcada sensibilidad visual, dificultades en el procesamiento auditivo y agitación física). Al interpretar ella misma a Kazuha, aporta una perspectiva interna auténtica que evita la mirada condescendiente o la caricaturización externa del personaje.

Sangoumi cuestiona explícitamente el tropo tradicional del autismo en el cine occidental y japonés, como el modelo del “sabio superdotado” popularizado por películas como Rain Man. En su lugar, presenta a una mujer cotidiana que no posee un “talento milagroso”, sino que lidia con los retos diarios de comunicación, empleo y relaciones interpersonales. Además, rompe el cliché del personaje autista introvertido y silencioso: Kazuha es habladora, enérgica, expresiva y viste con colores vivos e intensos (como el rojo), una elección de vestuario pensada para reflejar la alta agudeza e intensidad visual de muchas personas neurodivergentes.

El filme conecta el espectro autista con dilemas de género y edad que rara vez se exploran juntos en el cine:

  • Maternidad y herencia emocional: Aborda el temor de una mujer autista ante la posibilidad de tener hijos, temiendo transmitir a su descendencia las mismas sensibilidades y dificultades de adaptación con las que ella lucha a diario.
  • Visibilidad de la mujer de mediana edad: Sangoumi denunció la falta de roles sustantivos en el cine japonés para mujeres de entre 30 y 40 años (quienes suelen ser relegadas a papeles secundarios de madres o abuelas), ofreciendo un retrato complejo de una mujer de 45 años no madre.

Para que la audiencia experimente el mundo desde la mente de una persona neurodivergente, Sangoumi empleó un estilo visual de corte documental:

  • Uso de cámara en mano con encuadres inusuales y planos cortos claustrofóbicos.
  • Puntos de vista frenéticos e híper-enfocados (como fijar la atención repentinamente en gatos en la calle), los cuales simulan la sobrecarga sensorial y el ritmo incesante de su mundo interno.

En una sociedad como la japonesa, donde existe una fuerte presión hacia el conformismo y poca educación formal sobre la neurodiversidad, el mensaje central de Sangoumi es “está bien ser así” (It’s okay to be this way). La directora plantea que todas las personas tienen aspectos “sobresalientes o faltantes”, promoviendo la empatía y la convivencia comunitaria por encima de las exigencias rígidas de la normalidad.